Claves y clausulas de las hipotecas baratas

hipotecas baratas

En el campo de los servicios y productos vinculados, es dónde más espacio para la negociación hay. Domiciliar la nómina o bien contratar tarjetas bancarias, son vinculaciones razonables sin costo a mayores. Los seguros de vida y hogar, agregan una obligación y un costo excepcional, especialmente si no nos interesa el seguro o bien tenemos uno más económico contratado sin la mediación del banco.

Se consideran singularmente lesivos los seguros de prima única, que a cambio de primas iniciales elevadas, aseguran al hipotecado a lo largo de múltiples años. Un seguro de vida a prima única a veinte años puede suponer abonar 20.000 euros, conforme el capital asegurado. Si, además de esto, en las hipotecas baratas el cliente del servicio no tiene el dinero ahorrado sino que lo financia, podríamos hablar de un costo final de más de 25.000 euros, son límites que debemos intentar eludir. Los costes negativos han propiciado que la oferta de préstamos hipotecarios a tipo fijo o bien mixto abunden y se ofrezcan a unos tipos nunca vistos, ocasión única para clientes del servicio que desean la seguridad de saber la cuota que van a pagar hasta el final de la deuda y tienen capacidad para negociar a la baja, tanto el tipo fijo (en la actualidad es posible lograr un uno con sesenta y cinco por ciento fijo a quince años) como la compensación por peligro del tipo de interés (que puede llegar al cinco por ciento de la deuda si anulamos adelantadamente).

Aparte de los ingresos, nuestra capacidad de ahorro es una eficiente palanca negociadora. Para estar en una situación de combate mínimamente fuerte, por lo menos deberíamos tener para los gastos, algo más del diez por ciento del costo del inmueble. Si solicitamos más del ochenta por ciento del costo de compra y venta o bien de tasación, tengamos claro que posiblemente nos pidan aportar avalistas o bien hipotecar otro inmueble (una doble garantía). Según ferco gestion debemos poner en valor nuestros puntos fuertes y saber justificar nuestras faltas, sin ocultar información al banco más sin comulgar con ruedas de molino. Al fin y al cabo, no nos “dan” dinero, hacen un negocio con nosotros que les repostará pingües beneficios, si aciertan escogiendo al prestatario.

La firma ante notario
Tenemos el derecho y, agregaríamos, el deber de asistir a la apreciaría y comprobar el borrador de la escritura de préstamo hipotecario tres días antes de la fecha de firma. Una buena negociación, queda deformada si en el último instante nos cuelan condiciones o bien obligaciones que no preveíamos. La máxima diligencia antes de firmar las escrituras, es la única forma de poder ir sosegado a la notaría. Aprender de los fallos del pasado, supone tomarse muy en serio el proceso hipotecario y no firmar nada llevados por la ilusión, las prisas o bien la ignorancia. Capacitación, información y asesoramiento independiente, las tres virtudes del consumidor bancario.