Modernizacion de la impresion en las lonas

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Te has preguntado alguna vez ¿en qué momento comenzó la tendencia de impresión en las lonas?
Hoy día es común que vayamos caminando y nos hallemos en nuestro ambiente anuncios de todo tipo, no obstante, el tamaño de las lonas y lo atractivo de su material hace que destaquen.
Si quisiéramos entrar en la historia de la impresión, podemos decir que la publicidad gráfica siempre y en todo momento ha necesitado ser representada de forma física; de ahí que los carteles son el único medio pensado particularmente para promocionar. Pensándolo de forma técnica las lonas son afines a los carteles puesto que su única utilidad es la de dar a conocer un mensaje.

Así se pueden estimar los antecedentes de la impresión en tela desde la xilografía, una técnica que dejó representar los textos en materiales recios. Seguida de esta, la serigrafía se transformó en el avance preciso para sumar a las artes gráficas la posibilidad de imprimir imágenes.

Usos de las lonas para impresión

La impresión en las lonas es un instrumento común para la difusión de anuncios promocionales que se ponen al aire libre; además de esto se consideran las más asequibles y durables. Pertenecen a los impresos de gran formato, pues su tamaño requieren grandes cantidades de tinta y un material singular que no es papel.
Pese a que no es papel, este soporte asimismo tiene opciones que van desde el gramaje de la lona, los tamaños y el tipo de lona de la que se trate. También, pueden llevar afinados para el montaje.

Pueden tener un corte recto, contar con ojillos o bien un acabado listo para ir como pendón. Por el lado de los acabados, las resoluciones de las imágenes deben ver con su legibilidad, o sea que tan bien se van a ver en el impreso.

Estima que las lonas están hechas para verse en segundos, de ahí que deben llevar logotipos, imágenes y un mensaje de acción que sea simple de continuar y de leer en escaso tiempo. El ideal es que se transformen en una parte del paisaje urbano.

Los beneficios de las lonas respecto a los carteles es que son:
– Simples de instalar
– Simples de retirar
– Se pueden desplazar de sitio
– Mayor resistencia al exterior
– Aguantan los cambios climáticos

Con el paso del tiempo se ha podido efectuar una serie de avances que dejan hablar de tipos de lona. Entre los más frecuentes que se utilizan en lonas rotulowcost.es se hallan los siguientes:

* Brillante: es la más comercial y la más empleada. Es genial para poner en fachadas o bien estructuras metálicas espectaculares, que por ser refulgente pueden verse a la perfección las imágenes a distancia.

* Mate: es la lona usual que se emplea para la impresión de todos y cada uno de los anuncios de publicidad, la diferencia con la refulgente es que no refleja tanto la luz dejando que sea ideal para contenidos con texto, puesto que se pueden leer mejor.

* Mesh: este material se halla micro horadado y es afín a las mallas que dejan el paso del viento lo que las hace geniales para espectaculares puestos en bastidores, esto causa que no se levanten ni se vuelen. Además de esto el acabado resulta agradable a la vista.

* Back Light: se trata de una tela traslucida que deja el paso de la luz haciendo que se vea increíble como un anuncio lumínico. Por esta característica tan especial del acabado se pueden hacer ejercicios creativos que jueguen con el empleo de luz y sombra y de esta forma tener resultados muy atractivos para tus compradores. Se aconseja ponerle protección al soporte que se está empleando.

Las ciudades se visten con lonas publicitarias

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Desde el suelo hasta el cielo, las ciudades están vestidas. Hasta el cuello, muy arriba. Y cuanto más capas, más madura semeja. Formal, seria, con recursos. Las ciudades desnudas no tienen atrayente, la sugestión se pierde. Se puede tapar lo menos atrayente y maquillar, embellecer y destacar lo que nos ofrece a sus ciudadanos y visitantes.

Ahora más que nunca todo el planeta está muy pendiente de las cities. Que si ha de ser smart sustentable, crear su marca… Mas hay un factor que no se acostumbra a relacionar con la madurez de una ciudad desde el punto de vista marketiniano.
El guardarropa de una ciudad es la publicidad exterior: vallas, lonas, marquesinas, mupis, banderas o bien banderolas. Decorando paredes, edificios, solares, quioscos o bien papeleras. De día y por la noche. Ordenado o bien con aspecto casual, descuidado, miserable.

Las grandes ciudades son siempre y en todo momento pasarela de la moda promocional. Qué sería de Times Square neoyorkina sin lumínicos, o bien la Gran vía madrileña sin los grandes carteles y su tónica. Málaga tiene la edificación de La Equitativa de estreno con un vestido de 4 piezas con aroma british mareante.
Estoy meridianamente en favor de la publicidad urbana. Los ciudadanos hallamos abrigo entre estas lonas. Ayuda a tapar miserias urbanísticas, da colorido donde hay monotonía cromática y son pildorazos de persuasión para los rutinarios paseos de transición entre el hogar y el deber. Ayuda a digerir el proceso.

Y no solo a favor, sino más bien que estimo que los aguantes promocionales de exterior que se integran o bien mimetizan apropiadamente en el espacio urbano que ocupan, aportan valor tanto a la ciudad como a la empresa anunciante. Y todavía hay mucho por asombrar y descubrir en este sentido. Y es que, conforme mi opinión, se puede/debe hacer branded content en todos y cada uno de los aguantes, y más donde no se espera.

Existen muchos rincones, huecos, solares, fachadas y esquinas que dejan bastante que desear y que las marcas podrían ayudar a limpiar. Se precisa solo inventiva, producción y colocación.

Su relevancia se encuentra en el impacto que provocan en el ciudadano en tanto que los formatos espectaculares, con unas medidas fuera de sitio, asisten a enseñar el producto con la mejor calidad de reproducción. Así, el medio exterior es, tras la TV, el más conveniente para la construcción de fama para las marcas.

Mas todo tiene un límite. Todo ha de estar ordenado, respetar estética y legalidad. Pues del mismo modo que embellece y limpia paisajes urbanos, la publicidad furtiva, los carteles sobre carteles, los mensajes particulares de “compro/vendo”, en cualquier rincón, pegado sin respetar orden ni sitio, es un spam. Alén de librarse de una multa por incorrecta colocación, el daño a la marca es notable. La polución visual es un inconveniente bastante difícil de solventar.

En una sociedad empapada por la cultura visual, las marcas han de estar en la calle, literalmente. Están más cerca del proceso de resolución de compra del potencial cliente del servicio en el sitio de venta, ayudan a encontrar el establecimiento o bien a sugerir la visita, conforme el caso.

Mas asimismo está en el “debe” del campo solucionar la necesidad de métricas para revisar la rentabilidad de estos impactos exteriores, estudios fiables que nos aporten luz a una herramienta polivalente, creativa y atrayente. Mas no sé si es cara o bien asequible. Supongo que conforme se mire.